Puedo ponerme obsesivo y escribir, una noche, dos, tres.
Lo que tarde el efecto de lo que tomé.
Puedo ponerme obsesivo y decir, en qué palabras me equivoqué.
Hasta que haga efecto lo que tomé.
Puedo ponerme obsesivo y decir, que hay más palabras en la oración que sigue:
Hasta que haga efecto lo que tomé y vuelva a pensar con claridad y olvide lo que tomé.