Qué difícil es escribir sin escudarte en tu estrategia habitual, en mi caso es eso de rimar.
Hay que soltar te dejar aflorar todos los sentimientos sin rima, quizás los escriba en prosa y duelan igual, quizás los escriba en el viento para echarlos a volar.
Disculpen, no me sale, no se por qué hablo en plural.
Esto que duele adentro es el vacío, es la sensación de no tener algo que rellene lo que debería conectar al corazón, me cuesta sacar todo por otro lado que no sea la razón. Sigo escribiendo en rima, es porque me cuesta romper estructuras y ganarle a la obligación, es esta exigencia por no salir de la zona de confort.
Me cuesta expresarme en cada oración, tarde algunos segundos extras por no tener que buscar la rima, será porque tardo mucho en salir de la rutina. En serio, siento que estoy bloqueado, en mi confort estoy sitiado, quiero romper con todo menos con este tempo, no saben lo lindo que es recitar esto en mi cerebro.
Sale prolijo porque quizás no me exijo, es mentira, como un prefijo, va delante para que no espante, el burro que patea a rocinante.
Lo siento, estoy jugando con las palabras, como han jugado conmigo. Esa oración la dejo sin rima, porque es sincera y no tiene maquillaje, varias veces fui a la guerra sin camuflaje. Pido disculpas, no puedo respetar, aquello que dije, que no iba a rimar.
Solo brotan las rimas como las lagrimas del lagrimal,
Solo brotan las rimas porque hay algo que no puedo callar.
Solo brotan las rimas porque es mas bonito disfrazar con elegancia a todo lo que hace llorar.