En fin, podría empezar a escribir de cómo veo yo a las comparaciones, y a diferencia de la mayoría de las personas adultas, no creo que sean odiosas.
Creo que cuando decimos que una comparación es odiosa, es cuando estamos comparando a dos personas, y esto me hace pensar; muchas veces comparamos porque no estamos seguros de "con quién quedarnos", porque por más que estemos con alguien, si la comparamos es porque dudamos, o no, quién sabe. Lo que sí sé, es que está mal comparar personas, claro está, que si es para un trabajo o una función específica sí, es perfecto comparar, ya que siempre nos será más provechoso "tener" a la persona con más aptitudes y mayor actitud para realizar "x" trabajo o actividad. Pero cuando volcamos este concepto al concepto del amor, es ahí cuando surge la contradicción, claro... Es ahí cuando no está bien comparar, ya que uno está con una persona porque sí, porque le gusta así, porque la aprecia y porque le tiene cariño, no porque tiene "x" cosa que "z" no. Mi error, muchas veces fue ese, comparar a "mi chica", con otras chicas, solo porque a mí me gustaban otras cualidades, características o lo que sea, y hoy estoy empezando a entender que no tiene por qué ser así, que uno solo compara si se lo piden o si tiene que tomar una decisión, creo que nunca ví a un corazón comparando, siempre fue la cabeza la que comparó, y no siempre hay que hacerle caso a la cabeza, hay que aprender a escuchar al corazón.
Pero sacándo esto del ámbito amoroso, creo que tampoco debemos compararnos a nosotros mismos con el resto, sino que debemos comprarnos a nosotros mismos con nosotros mismos... La pregunta surgirá y será algo como: ¿Cómo hago para saber si encajo en "x" puesto/lugar/función si no sé si soy mejor o peor que el que estaba? Es verdad, creo que si no tenemos un punto de referencia no sabemos a donde queremos llegar, o por dónde está, mejor dicho, el lugar a donde queremos llegar, claro está que, para saber hacia dónde vamos y quién estuvo ahí, tenemos que saber algo al respecto, pero hay que tener siempre en mente, que una cosa es tener en cuenta, y otra, vivir pendiente.
Deberíamos, entonces... Tener en cuenta al resto, como para tener una referencia, pero tendríamos que vivir pendientes de nosotros mismos -y hasta ahí-, ya que perderemos más tiempo comparándonos con el resto que pensando en qué podemos mejorar, es mucho más fácil ver la paja en el ojo ageno a pesar de tener un trigal en el propio, pero está bueno hacer una autocrítica, y cabe destacar, que autocrítica no significa ver solo nuestros defectos, ya que como todo ser humanos, tenemos pros y contras. Lograr un buen análisis objetivo de nosotros mismos, nos permitirá saber qué tenemos que mejorar, ya que no hay mejor meta ni satisfacción más grande, que crecer y mejorar. Aprendí, con ayuda de diferentes personas, que es mejor esforzárse y ver cómo eramos, y cómoq ueremos ser, y hacer todo lo posible para llegar a nuestra meta, que estar viendo por dónde va el otro, porque mientras vemos al otro, no le prestamos atención a nustro camino, y muchas veces, hay obstáculos... podríamos chocar con ellos.