Hay algo adentro y no sé que es... No sé si entró por la ventana, por la puerta o por mi nariz, no sé si fue ayer, la semana pasada u hoy que se metió en mí.
No sé que es, no sé de dónde vino, solo sé, que me asusta; no sé si vino para quedarse o se irá, pero está aquí, junto a mí; me sigue en cada paso que doy, cada segundo que respiro, y hasta las pocas veces que río.
Solo sale a jugar conmigo cuando estoy solo, cuando nadie más nos ve, y allí me cuenta que nació cuando yo nací, que se crió donde yo me crié, y que conoce a las mismas personas que yo conocí.
No le gusta jugar, no le gusta reír; solo sabe quitarme las ganas de sonreír.
Y no responde mis preguntas, qué es? por qué? hasta cuando? solo me repite una y otra vez aquello que no quiero escuchar, me cuenta esos pensamientos que quiero callar, me refriega en los ojos lo que no quiero ver; quizás no esté allí, quizás no haya nada pero él lo inventa para mí.
Tantas cosas que no sé, tantas preguntas que jamás responderé; es irónico, alguien que creyó que tenía todas las respuestas hoy pide a gritos mudos ayuda, pide una mano, un consejo; se imagina de viejo, solo, triste; sin nadie a quién pedir ayuda, y cree que eso está empezando, que de a poco lo van dejando y que no hay escapatoria.
Está aquí lo sé, y el también lo sabe, sigo buscando la clave para que me deje entrar y así poder sacarlo, expulsarlo, emigrarlo; busco una solución que no sé si existe, el problema aqui persiste, y él resiste.
Temo que nunca más se quiera ir, y temo nunca más querer que se vaya; temo también no temer, acostumbrarme a la idea de empezar a perder a todas esas personas que el día de ayer me hacían entender lo que es querer, y hoy no puedo asegurar saber si sé o no sé querer.