Para hacer historia no hay que llegar a la gloria, solo hay que tratar no ser el que trató de.
Hay que intentar para no perder, no parar de moverse, no hace falta el éxito para sonreír, yo aquí tengo mis rimas que me hacen bien y un par de tazas de té también.
Le falta banda sonora a mi historia, aunque todo va según el ritmo del corazón, aún cuando perdemos la razón hay música de fondo, dentro, muy dentro, es lo más hondo puedo escuchar el son, me recuerda a los piratas con su ron y el ahijóu.
Hoy soy capitán de un barco chiquito, tripulante de un destino, artillero de un cañon de sonrisas; vaya brisas que soplan en este mar de incertidumbre, a lo lejos veo la cumbre, allí voy a llegar, allí aunque la luz no me alumbre.
No quiero ser cobarde, ni mucho menos hacer alarde, pero creo que puedo seguir, ya abrí mis pensamientos y estoy resolviendo sentimientos, voy olvidando remordimientos y ya borré esos complejos, mi otro yo quedo allá, a lo lejos.
Otra mirada al mismo mundo donde vos vivís...