Las ventanas bien despiertas para ver un amanecer, la cabeza bien abierta para poder entender, y la risa bien callada para no romper, ese silencio que nos eleva a ser otro ser.
Seria, más seria mi mirada y más callada mi voz, contemplo con mi mirada un granito de arroz.
Pienso y escribo, vivo y respiro, estoy aquí para ser, lo que me de la gana ser, sin importar ningún parecer, estoy aquí para crecer.
Ya soy ángel sin cielo, y ave sin vuelo, en mi cabeza hay un revuelo que funciona como un velo que no me deja ver, que las cosas son más simples que lo que trato de enteder.
Otra mirada al mismo mundo donde vos vivís...