8.2.12

A veces nos creemos tan grandes y tan fuertes que pensamos y hasta podemos llegar a estar convencidos que ya está, que ya lo conseguimos y que podemos con cualquier cosa. Por suerte y por desgracia, la vida siempre se encarga de hacernos saber que estamos equivocados.
Son esos golpes de realidad, los que parecen baldasos de agua fría, aquellos que nos despiertan de golpe y nos empapan de experiencia para luego obligarnos a taparnos con un manto de humildad.
Y como dijo Rocky, lo que importa no es lo fuerte que golpeemos sino lo fuerte que nos pueden golpear y no derribarnos, o algo así... Al caso es lo mismo, sirve de aliento; aunque no siempre sirve, de hecho, casi nunca, porque los golpes duelen igual y lo que menos queremos hacer es escuchar a un boxeador de película...
Así que habrá que hacer como siempre, asimilar todo lo más rapido posible y sonreír, no dejar nunca de sonreír...

Otra mirada al mismo mundo donde vos vivís...

Ya escribí...

Gente que lee...