Y no, no es fácil todo lo que antes creía que sí.
Es gracioso, pero nos lanzamos al vacío confiados de que volaremos, y sí, volamos, pero en mil pedazos...
Sin tocar el fondo ya sabemos que estamos ahí, desesperación de querer salir.
Y estarán allí, siempre. Todos esos sentimientos que nos condujeron, todas aquellas frases que nos manejaron y todas las tristezas que nos encontraron.
Un camino de ida, no hay vuelta atrás, cuando volteas a mirar ya es tarde, empiezas a bajar.
Ya estuve ahí y no me quiero quedar, pasajero de un viaje, no saqué boleto de vuelta ni ticket para entrar, simplemente llegué, me es difícil escapar.
Es esa nube que no existe la que no deja de llover, son aquellas ilusiones que no dejamos de ver; pero aún así, nos insisten en creer, que estamos mal, que estamos bien.
Dicen que tendemos a ahogarnos en un vaso de agua, pero creo que estoy nadando en una pileta, no logro llegar a la meta y la carrera ya acabó, quedé segundo, primero llegó el dolor. Y me ganó de antemano y me hizo cambiar, es complicado pero su efecto empezó a actuar.
Remedio de doce horas, placebo que dura seis, despiertas de aquella siesta y todavía sientes sed.
Ciertamente estoy jodido, asustado, angustiado, pero aún así, sonrío.
Sonreír (más) es la única forma de salir de ahí.