Son una bendición, maravillosa creación, están en cada canción, nos producen emoción... son las mujeres, tan perfecto ser, imposible de dejar de ver, tan deseables que todos las queremos tener.
Que sería de nuestra vida sin ellas, estrellas de un cielo infinito, dueñas de un destino fortuito.
Son todo lo que puedes ver y más, cada mujer es única, su cuerpo, su carácter, no alcanzaría la eternidad para terminar de conocerlas, no alcanzarían los ojos para poder verlas, tan perfectas que generan envidia en las rosas por ser tan hermosas y las estrellas las envidian porque brillan más que ellas.
Su cuerpo lleno de formas, tan perfecta geografía merece ser explorada, como la escultura más perfectas fueron creadas, su piel suave como la del durazno, su cabello sedoso como la tela mas preciada, su cuerpo perfecto, bendita maravilla creada.
Su carácter, raro, peculiar, daría lo que fuera para poder entender cada pensamiento, para disfrutar cada momento, quisiera entender su comportamiento que cambia a cada momento, un segundo es una sonrisa, un instante una caricia.
Que se puede decir de estas bellezas, tan simples y tan complejas, ariscas y cariñosas, tranquilas y fogosas, las hay de todo tipo, te toda forma y color, son el mejor doctor para el corazón, son el remedio exacto para perderla razón, son una peligrosa adicción, son la más profunda tentación.
La verdad su creación fue un favor, por eso hay que festejarlo con fervor, siempre están con nosotros, como madres, como esposas, como novias, como amantes, como amigas, como hermanas, cumplen roles importantes, a veces son calmantes que nos quitan ansias de tenerlas, de quererlas, de mimarlas y de cuidarlas por eso se merecen un siglo y no un día, porque sin ellas no hay día, el tiempo se pararía, cada mar se secaría, el sol se congelaría, el mundo se acabaría y la vida no seria vida sin su compañía.
No sería lo mismo un beso sin sus labios ni tampoco una caricia sin sus manos, nadie secaría las lágrimas de la misma forman de la que ellas lo hacen, tan lento, tan suave, creo que su dulzura es la clave.
Prefiero su calor al del fuego, prefiero el frío del hielo antes de su silencio, prefiero un minuto con ellas a una vida sin esas mujeres tan bellas, tan únicas, tan coquetas, tan puras y tan especiales, parecen que son espaciales y que son de otro planeta, conquistarlas es una meta y tenerlas un anhelo, por ellas es cada desvelo.
Y creo que no me alcanzarían las palabras para halagarlas, por una eternidad vamos a amarlas, aunque a veces quisiéramos matarlas con tal de callarlas, sabemos que no podríamos porque sin ellas todos los hombres moriríamos.