17.11.10

Desilusión.

No es otra de las palabras que me agrada, le tengo cierta bronca a esta palabra porque por desgracia convivo con ella habitualmente.
Creo que una de las peores sensaciones es la que nos viene cuando nos desilucionamos, de repente, aparece el mal humor, no nos toleramos ni a nosotros mismos y cualquier cosa pasa a ser molesta, no tenemos ganas de nada, y generalmente tendemos a creer que la resignación es la solución.
Personalmente, puedo decir que soy alguien que se genera mucha espectativa, espera más de lo que debe, y da más importancia y valor a cosas que quizás no lo merecen. Suelo esperar cosas o hechos de gente que quizás nunca vayan a ser como quiero, o al caso, hacer lo que espero.
Hoy me desilucioné, creí que iba a ser una de las noches más felices y solo fue una noche más, donde ni siquiera me sentía cómodo... Se suponía que era MI noche, pero bueno... no siempre las cosas se dan como uno quiere.
Igual, creo que el problema lo tengo yo, por ponerle fichas a cosas que son una perdida de tiempo asegurada, o a planes, hechos, promesas y demás yerbas que nunca se van a cumplir o que por lo menos, que se cumplan es muy dificil.
Tendré que empezar a acostumbrar a esto, y a buscarle una forma de cambiarlo, porque no me quiero desilucionar más.

Otra mirada al mismo mundo donde vos vivís...

Ya escribí...

Gente que lee...