25.10.10

Basta!

Cuando hacemos algo que no queremos, tenemos chances de que con el tiempo le vayamos tomando cariño a la rutina y no nos disguste y con un poco de suerte, empecemos a querer eso que antes no, pero... ¿no es resignarse?
Sí, es no luchar por cambiar, quizás por compromiso, quizás por miedo, o por lo que fuera, el tema es que no lo hacemos, y nos atamos a eso, y cuanto más tiempo pase, más nos disgustamos, ofuscamos y demás.
A veces sucede con los compromisos, los aceptamos sin razón y luego pagamos las consecuencias de tener que lidiar con una obligación mezclada con una responsabilidad pesada, que solo nos lleva al mal humor.
Otras, sucede que por no querer lastimar a alguien, dejamos que cree ilusiones, que sueñe y demás, cuando quizás, nuestra realidad no coincide con la de esa persona y no le ponemos los pies en la tierra por no querer que sufra, pero con el tiempo, se vuelva más, y cuando se cae de una altura considerable, el dolor es profundo.
Los sacrificios son más complejos, porque los hacemos porque queremos, o quizás porque queremos el producto del mismo, y muchas veces, ese producto no llega ni va a llegar, en vez de ser un resultado es un sueño y todo el sacrificio fue en vano, pero está en nosotros la opción de realizarlo y dejarle el resto a los terceros y a la suerte y creo que saber eso es lo que lo hace tedioso y nos quita las ganas.
Como conclusión general, podría decir que muchas veces hacemos cosas que no queremos, no importan las razones, el hecho es que no las hacemos y la justificación no es buena, no es mejor el resultado que obtenemos del que obtendríamos de hacer lo que queremos, de decir...¡Basta!

¿Saben cuál es la mejor forma de pensar?

Autoconvencernos (o que nos convenzan) de que en realidad lo que creemos que no está bien, que no tendría que ser, que nos fastidia, que es tedioso y demás, en realidad es un medio para llegar a ese fin que tanto anciamos, y es esa ilusión que nos crea el fin la que nos da la energía y la paciencia necesaria para soportar esas situaciones entre la nada y el todo.
Yo partí de la nada, y ahora voy por el todo... No sé cuánto ni qué me falta, pero sé hacia donde voy, y es lo que me va a motivar a llegar a donde quiero, o por lo menos, lo más lejos posible sin autolimitarme.

Otra mirada al mismo mundo donde vos vivís...

Ya escribí...

Gente que lee...