15.3.10

Un tropezón no es caída.

Es verdad, así dicen. Creo que no siempre es así, porque muchas veces, cuando venimos corriendo y nos tropezamos, perdemos el equilibrio y es ahí cuando nos caemos, la velocidad con la que veníamos hace que el dolor de la caída sea bastante grande, y las lesiones que se sufren, pueden poner en duda si nos levantamos o no. Muchas veces hay alguien ahí para reirse de nosotros, simplemente porque le parece gracioso, pero otras, hay alguien ahí para extendernos una mano, ayudar a pararnos otra vez y curar las heridas. Hay quienes cuando se caen se levantan rápido, sin analizar las condiciones en las que se encuentran, y basta una palabra de aliento para seguir adelante, hay quienes les cuesta más, pero por orgullo o verguenza no avisan que se calleron, se paran rápidamente y siguen adelante, renguendo, o sangrando por las heridas, o quizás con dolor por el fuerte golpe que se pegaron. Hay que aprender que no hay que andar con prisa, y si andamos con prisa, ponerle toda nuestra atención al camino, y no dividirla en varios caminos, porque es ahí que cuando nos caemos, nos duele. Creo que hay que esperar a curarse para salir a andar otra vez, y a medida que pasa el tiempo, nos vamos dando cuenta que no hay que ir por la vida a los tumbos y a las corridas, pero quién sabe, uno nunca termina de aprender las lecciones hasta que se da cuenta que podría haber evitado muchas caídas sin tan solo hiciera caso. Cuando se cae, o ve a alguien caerse, tiende a decir, un tropezón no es caída, y es verdad... pero nunca nadie habla de la caída, ya que lo que nos lastima no es el tropezón, sino la caída.

Otra mirada al mismo mundo donde vos vivís...

Gente que lee...