Abriré mi placard y empezaré a buscar, encuentro tantas cosas pero ninguna puedo usar, encontré una gorra que ni sabía que tenía, una risa que siempre perdía y un sombrero; todavía espero, no sé que usar, tendré que llamarte y preguntar, ya que eres experta en saber qué usar, y no creas que es porque siento que me usaste, es que siempre que te veías mal cambiaste.
Corro un par de cosas y ahí están, encontré unos besos que nunca me diste; no sé como llegaron ahí, creí que los guardabas tú por si acaso, pero creo que ya no caben dudas, mejor los quito y guardo lugar para el ocaso.
Más abajo está la pasión, al fondo está la sensación que quedará por siempre grabada en mi corazón, es aquella sensación que tuve en el estómago cuando en el micro amaneció; mira... sigue allí, todavía no se marchó, es mi cariño, al costado hay una foto mía de niño, cuántas cosa encuentro buscando algo para usar.
Por fin, encontré un pantalón, me lo pondé, aunque esté roto da igual lo usaré; tiene los bolsillos con agujeros, al igual que mi corazón, pero no importa, porque allí iba a guardar las esperanzas de que llames hoy, supongo que tendré que guardar en mi placard las ganas de que me ames porque ya me voy.
Saliendo de mi cuarto, encuentro en el living una remera, está un poco arrugada pero no hay tiempo para planchar, hará juego con mi corazón que quedó doblado de tanto amar; hoy está de moda lo rústico, usaré el peinado que me daban esas horas de placer, donde no importaba atuendo solo que nos fundemos en un ser y esperar el anochecer, abrazados, juntos como ayer.
Ya estoy vestido, puedo salir a la calle, pero creo que me falta algo, sonreír, no importa, haré como si estuviera en un valle, no habrá nadie, no existirán peatones ni camiones, caminaré solo, una vez más; es hora de empezar a trabajar.
QUÉ GIL QUE SOY!