Dos lágrimas y dejo de llorar, cerré la puerta, no la dejo entrar.
Es que no te quiero acá, vete, por favor, acaso no puedes ver todo este dolor.
Demonios, ya es tarde, estás aquí, otra vez me besas; elegiste a mis ilusiones como presas, siento que pones en mis hombros pesas.
Me visitas y yo me voy, aspíro a un cielo cada vez más chico y más lejano, no me tomes de la mano que contigo no quiero caminar... Así que me marcho y olvida donde iré, por más que ya lo sepas, no te lo diré.
Por favor, detente, no insistas más, quiero borrarte de mi vida para no saber donde estás; se derrumban mis castillos de cartas, tengo que volver a barajar, no me quedan jugadas y yo quiero jugar una más.
Basta, detente, no insitas más, quiero alejarme y perderme en las arenas del tiempo, en el reloj de la vida, y sonreír a quien pase o a una bala perdida.
Y no me busques, que me fui muy lejos de aquí; sé que no tardarás en encontrarme, pero mientras tanto tendré que armarme, un poco de valor y de orgullo, a lo lejos tu murmullo, escucho que vienes por mí, pero esta vez te espero, aquí estoy yo para tí.
Dos lágrimas más, cerré la puerta y entró. Hola tristeza, hola dolor.
Me saco, abro y se fue, ni tristeza ni dolor; quiero esperar al amor.
27.10.11
Otra mirada al mismo mundo donde vos vivís...