Ultimamente aprendí a diferenciar un nuevo tipo de día.
Este tipo de día se caracteriza por la sensación de ganas de nada que tenemos, y entiéndase esta frase como, un día en el cual no tenemos ganas de que nos hablen, de hablar, de escuchar, de que nos escuchen, en fin, un día, que la igual que lo amargo, deja en nuestra boca un saber un poco desagradable, pero al igual que el chocolate amargo, hay quienes les gusta, lo que significa que hay personas a las que les gusta tener este tipo de días, y creo que una de ellas soy yo.
En estos días, me siento incomodamente comodo en mi soledad, no tengo ganas de nada ni de nadie.
Probablemente todo el mundo piense que esto está mal, porque cómo no vas a querer estar con tu familia, con tus amigos, con tu novia, y demás compañías; pero bueno, creo que crecí en ciertos aspectos de mi vida en soledad, las diferencias de pensamiento que tengo con la mayoría de las personas hacen que nunca me sienta tan conectado a ellas, por lo que, se podría decir que hay una parte de mí que siempre va a estar en soledad, pero bueno, eso es otro tema.
No es que me dure mucho tiempo, sino un día, un día en el cual estoy bien retraído y abstenido de todo, lo único que quiero es tiempo para mí, ver una buena película, leer algo interesante, escuchar música o por qué no, dormir.
Cuando uno toma café muy amargo y le pone mucha azúcar, o en mi caso, adulcorante, se vuelve impasable. ¿Qué tiene que ver esto con mis días? Sencillo, el igual que el café, si a mis días amargos le ponés mucho dulce, se veulven impasables y van a durar más los días amargos.
Un día amargo no es lo mismo que estar de mal humor durante un día entero, ya que si bien al igual que los días malhumorados no queremos saber nada con nadie, en los días amargos no te molesta todo, no querés mandar a todos al campo, simplemente, querés tiempo para vos, un poco de soledad.
Así que en unas horitas termina mi día amargo, me voy a disfrutarlo en paz.
Otra mirada al mismo mundo donde vos vivís...